
En España, la nueva ley sobre la prohibición para fumar en locales públicos está dando sus frutos y al tiempo está arruinando, dicen, a bares, restaurantes etc, en los que sus dueños aseguran que en sus locales entra un treinta por ciento menos de clientes. Como consecuencia, se puede entrar en las cafeterías y locales cerrados sin temor a que huela la ropa a tabaco, se respira mucho mejor y los no fumadores están encantados.
En contraposición, por las calles se ven muchos más fumandores que antes no se veían, las puertas de los bares y cafeterías están siempre con gente que está fumando y haciendo tertulia para criticar la medida, o haciendo amigos. Si, sí, ahora, al parecer, fumar hace amigos al igual que los hacen los dueños de los perros.
La medida es buena pero incongruente. El tabaco mata, ya lo sabemos. Lo coherente sería dejarlo de fabricar por un lado y de comercializarlo por otro. Ah, y si al tabaco no se le añadieran aditivos, fumar sería otra cosa.
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